Tras la lectura del artículo del 27 de agosto de 2025, titulado “Mohammed VI, rey de las grandes maniobras diplomáticas”, que con acierto destacaba la habilidad estratégica de Su Majestad el Rey Mohammed VI en el escenario internacional, me gustaría complementar esa visión refiriéndome a los profundos cambios internos.
Lejos de ser solo un cambio superficial que esconde estructuras inalteradas —como podría desprenderse de la cita de Lampedusa que en el artículo menciona—, Marruecos ha experimentado una transformación estructural integral bajo el liderazgo visionario de Su Majestad el Rey Mohammed VI. Esta transformación ha convertido al Reino en un referente de desarrollo económico y social dentro del continente africano.
Los logros son visibles y tangibles en todos los sectores:
· En industria y manufactura: Marruecos se ha consolidado como un hub industrial de primer nivel, especialmente en la automoción y la aeronáutica. El complejo de Tánger Med es uno de los mayores centros de producción automovilística del mundo, atrayendo inversiones de multinacionales globales. Asimismo, el sector aeroespacial marroquí es proveedor de firmas internacionales como Boeing y Airbus, generando empleo altamente cualificado.
· Infraestructuras y energía: El país cuenta con una de las redes de autopistas más modernas de África, el tren de alta velocidad Al Boraq —el más rápido del continente—, puertos de clase mundial como Tánger Med, y ambiciosos proyectos de energías renovables que posicionan a Marruecos como líder en energía solar y eólica.
· Agricultura y turismo: El Plan “Generación Verde” ha modernizado el campo marroquí, incrementando la productividad y mejorando las condiciones de vida en el mundo rural. Además, Marruecos se ha convertido en un destino turístico de primer orden, con una oferta diversificada que abarca cultura, playas, negocios y turismo médico.
· Atracción de talento e inversiones: Este progreso ha hecho de Marruecos un imán para inversores y jóvenes talentos, no solo marroquíes, sino de toda África. Muchos ven en el Reino un lugar de oportunidades y estabilidad, y en Su Majestad el Rey Mohammed VI, un líader pragmático y visionario que ha impulsado reforms concretas con impacto real.
Por estas razones, el éxito diplomático de Marruecos no es solo cuestión de tacto o maniobra, sino el reflejo natural de un proyecto nacional sólido y exitoso. Es la demostración de que Marruecos ofrece al mundo y a África un modelo de crecimiento inclusivo y sostenible.





