Marruecos ha emergido como uno de los principales beneficiarios de la reconfiguración arancelaria global impulsada por la administración de Donald Trump, posicionándose como un destino estratégico para la inversión industrial y amenazando la competitividad de las exportaciones españolas.

Ventaja arancelaria frente a España y la UE.
Marruecos y Gibraltar han obtenido un arancel del 10% para sus exportaciones a EE.UU., la mitad del 20% aplicado a España y la UE. Esta diferencia otorga a Marruecos una clara ventaja competitiva, especialmente en sectores como automoción, fertilizantes y equipamiento eléctrico, donde ambos países compiten directamente . Además, Reino unido, Turquía, Australia, Argentina y Chile también se benefician de este arancel mínimo .



Riesgo de deslocalización industrial
Empresas españolas y multinacionales están evaluando reestructurar sus cadenas de suministro hacia Marruecos para evitar los aranceles estadounidenses. Sectores como el agroalimentario (ej. tomate, aceite de oliva) y farmacéutico son vulnerables, dado que Marruecos ofrece costes laborales más bajos, incentivos fiscales y ahora una ventaja arancelaria . Expertos señalan que, aunque redefinir cadenas lleva años, la inversión en Marruecos es atractiva para empresas ya establecidas allí .

Factores geopoliticos y logísticos.
Marruecos es un aliado histórico de EE.UU y cuenta con estabilidad política, fuerza laboral joven y multilingüe y proximidad a Europa, lo que lo convierte en un hub ideal para nearshoring.

Espana y Marruecos.
Marruecos capitaliza su posición geopolítica y los aranceles de Trump para atraer inversiones, mientras España enfrenta presiones comerciales y diplomáticas.




