La economía marroquí mantenga su trayectoria ascendente, impulsada por una sólida recuperación en los sectores no agrícolas y una mejora moderada en la agricultura a pesar de las cautelosas previsiones sobre cereales. Las perspectivas están respaldadas por la creciente demanda mundial (+3%) y los precios estables de las materias primas, así como por la continuación de las políticas fiscales actuales.
Se espera que el sector secundario crezca un 3,2%, con un aumento del valor añadido en la construcción, la manufactura y la minería, impulsado por la inversión pública y los grandes proyectos. Las actividades terciarias aumentarán un 3%, beneficiándose de la dinámica del turismo y el comercio.
La inversión bruta debería aumentar un 4,7%, respaldando el crecimiento económico en 1,3 puntos, mientras que las exportaciones deberían crecer un 7,3%, impulsadas por los automóviles y los productos agrícolas. Las importaciones también aumentarán, pero la mejora de las condiciones de oferta ayudará a moderar el aumento. Por último, a pesar de un déficit comercial ligeramente reducido, se espera que las necesidades de financiación aumenten hasta alcanzar el 0,7% del PIB, lo que refleja una expansión de las inversiones en relación con el ahorro nacional disponible.




